Saturday, August 15, 2009

LA ESPERANZA

Me deprime ver la cantidad de destrucción en Nicaragua en los últimos 30 años. Los ciudadanos vivían bajo un dictador por casi medio siglo, mientras la familia Somoza desaprovechaba de los recursos naturales por su propio interés y de una forma destruyó el país. Todo lo que hemos leído y experimentado aquí comprueba el estado frágil del país.

En nuestro viaje a Managua el fin de semana pasado, no vimos el centro histórico que tiene Granada, sino algunos edificios que se erigió durante los años 70’s por Somoza. Estos edificios no servían los intereses de la población cuando se erigieron, sino los intereses de Somoza. También, fuimos al lugar donde la Guardia Nacional de Somoza torturaba a los prisioneros que amenazaban las ideales del gobierno Somocista. Aprendimos los hechos de Somoza, incluso negar de reedificar la ciudad tras el terremoto de 1972 que arrasó a la ciudad de Managua. Por eso, Managua pareció a cualquier otra ciudad desarrollada. Los carteles pueblan la ciudad, árboles artificiales, tanto como los árboles de Mombacho. Lo que más me deprime es que, aún después de la época de Somoza, la riqueza extranjera en Nicaragua crece. Lo vi en Managua, a través de los muchos negocios, incluso T.G.I. Fridays y McDonald’s, entre otros. Los nicaragüenses no cosechan lo que cultivan, pero siguen trabajando. No les culpo por no ejercer el poder, porque creo que una parte integral de la cultura. Tienen cierta dignidad. Sirven a los demás, y les gusta servir a los otros; pero eso no debería significar que están ligados eternamente a las inversionistas extranjeras, sin ninguna esperanza de autonomía en el futuro.
A relatar lo filosófico con lo que experimento aquí; un día tomaba una tasa de café en Kathys Waffles antes de la clase, y oí por casualidad unos hombres hablando de la madera rentable aquí en Nicaragua, y otros asuntos perteneciendo a los negocios. En una lectura que dio Dra. Pinou, ella nos enseñó los arboles diversos de los bosques tropicales, incluso las funciones que desempeñan. Aprendimos que los arboles mantienen la tierra fina del bosque, para que el viento no la sople al otro lado, que revelaría una tierra rocosa, infértil, y adversario para cultivar árboles. Entonces asumí que viven en Nicaragua y que aprovechan de la cantidad de recursos naturales aquí, incluso la madera de unos arboles como Caoba (mencionaban la caoba-a que referían no sé). Por otro lado, la primera semana que estábamos aquí, sembramos unos arboles en el bosque que rodea la Laguna de Apoyo, con una organización nicaragüense dedicado a la conservación. Ya reconocen la disminución de los recursos naturales en Nicaragua, debido a la destrucción de los bosques, pero siguen trabajando repoblando el bosque, porque si ellos no lo hacen, ¿quien lo hará? Me impresiona mucho el espíritu Nicaragüense de la esperanza, a pesar de la historia, y la cantidad de trabajo que queda.

1 comment:

  1. Puede ser bueno considerar la diferencia entre deprimirse y reflexionar. El primero tiende a llevar a la impotencia ya que a lo mejor no hacemos nada si nos sentimos tristes. El segundo puede llevar a soluciones posibles y positivas.

    Esto es algo que nos ocurre no solo en Nicaragua sino en general en nuestras vidas.

    Gracias por hacerme reflexionar. :)

    Saludos,
    Alba

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